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sábado, 28 de enero de 2017

Testimonio: De concursos, premios y otras cosas , por Roberto Sanhueza

Testimonio:
De concursos, premios y otras cosasPor Roberto Sanhueza

Roberto Sanhueza es un tipo ejemplar. No sólo por haber ganado DOS veces el premio UPC otorgado por la Universidad Politécnica de Cataluña ­el año pasado con la obra "El año del gato", y el 2009 con "Bis"­, sino que también por el hecho de atreverse a participar a nivel internacional. Este es el testimonio que nos entrega junto con un invaluable consejo.

Por Roberto Sanhueza

"¿Qué se requiere para ser escritor?" La pregunta del millón. Sin duda que estudios en el área humanística como Periodismo o Lenguaje te dan herramientas para mejor manejar las palabras e hilvanar historias que puedan ser interesantes para hipotéticos lectores, pero no todos los periodistas ni los profesores de lenguaje escriben historias, cortas o largas. De hecho, hay y ha habido gente con preparación formal en otras áreas o simplemente sin preparación formal, que han publicado novelas o cuentos con variable éxito.

En mi opinión, sin menospreciar la importancia de la técnica aprendida y las herramientas literarias que te den los talleres o las universidades, si no tienes la imaginación para ver en tu cabeza la historia… no puedes escribir. Lo que me lleva a mi caso personal. Soy lector desde que aprendí a descifrar el significado de esos signos que había dentro de los globitos que flotaban por encima de la cabeza del Pato Donald y el Ratón Mickey. Desde entonces (y hace muuuucho tiempo de eso) no he parado de leer. Leer indiscriminadamente todo cuanto caía en mis manos.

Quienes no tienen el hábito de la lectura me han preguntado más de una vez por qué me gusta tanto leer y la verdad es que ni a mí ni a nadie que lea nos gusta “leer”. No es el interés por descifrar signos gráficos ­ las palabras representadas­ lo que nos lleva a “leer”. Es el interés en las historias que cuentan esas palabras escritas. Tampoco es el interés por sostener un armazón de papel en las manos. Es por eso que la transición del libro de papel a libro digital no me ha costado nada. Insisto, lo importante es el contenido y no el medio.

En algún momento fui enfocando mis preferencias de lectura hacia la literatura fantástica: Fantasía, Terror, Realismo Mágico, pero, sobre todo, Ciencia Ficción, en todo su abanico. Devoré Hard, New Wave, Cyberpunk, Space Opera. Eran los tiempos dorados de Minotauro y Nueva Dimensión. Años leyendo y disfrutando el género. Siempre sospechando que podría yo también crear historias y ponerlas en papel.

El hecho que finalmente me decidiera a intentar escribir, ya pasados los cincuenta, llegó como casi todas las cosas: por casualidad. Estuve por años suscrito a la “Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine” que llegaba religiosamente por correo a mi domicilio desde USA.
La revista tenía, en los ochenta, una sección de cartas de los lectores. Yo nunca mandé carta alguna (¿Se acuerdan de las cartas de papel?), pero en los noventa la sección cartas se cambió por una página web en la que los fans opinábamos y ahí sí que empecé a escribir en la página. La mayoría de los que participábamos en el blog eran escritores aspirantes que habían enviado cuentos a la revista y los habían rechazado. Me imagino que una revista profesional y de gran tirada como lo era IASFM tenía estándares altos de exigencia, pero además en USA es importante (si no,
imprescindible) ser miembro del “Writer’s Guild of America” para ser publicado profesionalmente.

El caso es que los rechazados decidieron empezar una webzine para publicar en línea principalmente los cuentos no aceptados por la revista, pero abierto a quien quisiera colaborar. Siempre pensé que podía escribir y he aquí que me encontré escribiendo mi primer cuento… en inglés y a los 53 años. Para mi sorpresa, les gustó y me pidieron más.

Por un par de años fui un colaborador asiduo de “Bewildering Stories” y entonces apareció otro chileno a colaborar con la revista. Nada menos que el insigne Omar Vega, quien, cuando se enteró de mi existencia, me invitó a integrarme a la comunidad de Tau Zero en Chile.
Esto fue en el año 2007 y tuve el honor de participar y ser finalista del primer concurso de novela corta (con la primera novela que me animé a escribir) de Tau Zero. Cuando fui a Santiago a recibir mi premio, conocí a Jorge Baradit (uno de los jurados) y me enteré que había ganado recientemente el premio UPC de Ciencia Ficción 2006.

Me enteré entonces de la existencia de tal premio y de la importante cantidad de dinero que entregaba y me pregunté… y si me atrevo…

Me atreví y un día de Junio de 2009 eché al correo rumbo a Barcelona mi segunda novela, BIS, que había armado de historias publicadas por mí en Bewildering Stories y que tuve traducir al español. La vida siguió su curso y, para mi enorme sorpresa, en Octubre del 2009 me llegó un mail anunciándome que había ganado el premio UPC del año y que €6.000 me esperaban en Barcelona.

Esa es mi experiencia y mi moraleja es que se puede escribir sin preparación formal en literatura. Se puede escribir por intuición y por haber leído miles de libros de los más diversos estilos y deducir y tratar de replicar los mecanismos inherentes a ellos.

Si has estudiado, tanto mejor, pero no es indispensable. Inténtalo, tírate a la piscina. Eso no significa que vas a ser un escritor famoso, quizás ni siquiera conocido. Yo me gané de nuevo el premio UPC el 2014 y no creo que mucha gente fuera del grupo de los interesados en escribir CF se haya enterado, pero la satisfacción no te la quita nadie.
¿Cuál es lado insatisfactorio de esta historia? Que no he leído mis libros en papel. Con la crisis económica en España, Editorial Planeta, que tenía un convenio con la UPC para publicar los ganadores, rescindió el convenio justo el 2009. Bueno… el libro digital no es tan malo, ¿Verdad?

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