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martes, 27 de junio de 2017

Literatura de Alta Fantasía y la Primera Saga de la Historia, por Carlos Miranda



Literatura de Alta Fantasía y la Primera Saga de la Historia,

por Carlos Miranda



No está claro el origen, ni menos la forma de denominarlas, lo que sí sabemos es que el cruce del terror, misterio y ciencia ficción dan pie al crisol donde se amalgama la literatura fantástica y también la de alta fantasía, que en pocas palabras son la conjunción de sucesos extraordinarios, criaturas asombrosas, en escenarios increíbles donde los personajes actúan verosímilmente dentro de la inverosimilitud total, pero que apasiona al lector ávido de emociones y aventuras donde las barreras temporales, espaciales y de sentido común son rebasadas con responsabilidad y alto vuelo.

Desde la mitología griega, específicamente desde los poemas homéricos, es que dotamos a los protagonistas de estas historias de habilidades por sobre el límite de lo estrictamente humano para confrontar a enemigos con tantos o más poderes y pericias. De ahí en adelante existe un largo camino plagado de recorridos, viajes y aventuras que incluso nos conectan con la inmortal obra de Cervantes (El Quijote) que en sí misma es un viaje o el camino de un héroe extraordinario enfrentando a pruebas y desafíos asombrosos pretextados con una aparente locura para hacerla verosímil y evitar la consiguiente locura o daño de los lectores (hacer ver loco al cuerdo, para que el verdadero loco no se sienta tal) y desde ahí hasta la proliferación de las sagas literarias actuales, cuyos exponentes más connotados son: Tolkien, Rowling, Elliot, Martin, por mencionar a los más conocidos…

Lo interesante de todo es que desde la perspectiva sicológica y del desarrollo emocional, o del pensamiento, de los seres humanos, precisamente ese pensamiento estrictamente mágico es privativo de los niños, que desde su perspectiva sicológica se explican todo desde lo fantástico con facilidad asombrosa, y esa capacidad y habilidad se va perdiendo con el desarrollo del pensamiento racional, pero algunos lo sostienen gracias a las travesías a que nos invitan estos maestros de la literatura sin límites, que siguen siendo niños o pensando como niños.

Para mí la primera saga de la historia, en el estricto rigor del concepto, es La Divina Comedia de Dante Alighieri. El viaje del Dante, acompañado de Virgilio es la típica relación maestro - discípulo que vemos tantas veces entre Dumbledore y Harry Potter; o Yoda y los maestros Jedi, como Luke Skywalker; o del propio Bilbo con Gandalf. Por otro lado, el trayecto, el camino del héroe, el recorrido por los recintos del Infierno, por el Purgatorio o el Paraíso, es semejante, en muchas cosas, con el viaje de Frodo a Mordor, que parte como una búsqueda incansable de la perfección y el merecimiento que no se logra la final, sino que durante el trayecto. El antagonista también es un todopoderoso invulnerable, símil a Voldemort, Sauron o Darth Vader. En este contexto el héroe, más que habilidades o poderes, debe demostrar integridad valórica a toda prueba y una independencia absoluta en cuanto a sus decisiones para derrotarlo. No obstante, siempre se deja abierto el camino del libre albedrío donde debe decidir entre el bien superior de su misión o salvar a sus amigos, elección que siempre es aparentemente un error, pero que termina siendo la más noble de las decisiones.

La saga Arkanus de mi autoría, nace precisamente inspirada en el viaje de Dante y Virgilio, especialmente por los círculos y recintos del infierno, donde cada terrible prueba los enfrenta a sus propios temores, a sus propias debilidades tan humanas, porque en definitiva la superación de lo humano es el propósito final de los héroes, la conexión con lo divino, en fin, con la trascendencia, para hacer más llevadera la tragedia humana con la que todos cargan.

Los niños del Arkanus no son ni más ni menos merecedores del honor (o la penitencia) de ser los defensores de un planeta en crisis ambiental, generan empatía por el hecho de representar precisamente a los que no se sienten representados, es más, niños con ciertos atisbos de chicos marginados, pero que ninguna de esas, sus características, son tampoco en ningún caso, un estorbo para que se transformen en protagonistas de una historia épica.

Alguna vez me preguntaron cuál era mi propósito con Arkanus y la respuesta no estaba cerca o era difusa, pero luego de un tiempo de desarrollo, de feed back con los lectores, de contrastarla con los grandes maestros, descubrí que mi intención pasaba porque los seguidores, fundamentalmente niños, encontraran una excusa para imaginarse siendo héroes cada vez que actuaban en un mundo que los rodeaba mostrándose hostil, superficial e indiferente, poniendo al frente, ante todo, su integridad, y su amor genuino e irrestricto por la naturaleza y los seres que la habitan.

El mensaje de la saga Arkanus es que ni siendo niño pueden pasarte por arriba así nada más, sin que te des cuenta, sin que sepas y tengas conciencia cabal que las cosas que algunos hacen por sus propias ambiciones e incompetencias, de una u otra forma, repercuten en tu existencia siempre, como un ineludible efecto domino o mariposa, así que por lo menos leyendo esta historia podrán conocer las relaciones causales, las consecuencias reales, los efectos científicos de nuestras acciones y las de otros sobre la naturaleza, o como alguna vez lo expresé casi sin pensarlo “Es un libro para niños con temas de adultos, o es un libro para adultos con temas de niños ” y lo que nació como un lapsus línguae resultó ser completamente cierto, absolutamente certero.

En suma, la literatura fantástica es la forma de denunciar, protestar, proponer, manifestar, revelar con fuerza colosal y con veracidad descarnada, desde una trinchera secreta, pero poderosa, donde puedes abalanzarte sin tapujos contra problemáticas de contingencia, sobre injusticias y arbitrariedades, sobre abusos de poder y, al mismo tiempo, ser el héroe que derrota a estas infamias, aunque este triunfo quede sólo en la imaginación… al menos el círculo se cierra y eso en algo nos logra reconfortar... al menos en esos mundos paralelos existe la justicia y el mal es derrotado.

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